¡Feliz Martes Universitarios! Sin duda la noticia del fin de semana fue la destitución de David Patiño como D.T de Universidad Nacional; algo que en realidad no me sorprende ya que ya se veía venir. Pero antes de profundizar en el tema de la salida de David Patiño y la llegada de Bruno Marioni a la dirección técnica; daré mis impresiones personales de lo que fue el duelo contra Pachuca.


Desconcentraciones en defensa.


Lo que más me llamó la atención fueron las desatenciones en defensa del equipo; el primer susto vino en el gol anulado de Pachuca en el cual es Pablo Jáquez (canterano que ha ido mejorando con el tiempo, pero aún no consolidado) quien se pasa y deja solo a Ismael Sosa; segundos después Alan Mendoza deja de correr para mirar como el balón entraba a las redes. Gol invalidado por suerte.


En la jugada del gol en contra, es Alejandro Arribas quien pierde la marca y le permite rematar con comodidad a Franco Jara; una constante del español desde aquella semifinal contra América en el Estadio Azteca. Además, el gol de los Tuzos viene precedido de un despeje del arquero Alfonso Blanco en el que Ismael Sosa le gana la espalda a Alan Mendoza (Ya ni vale la pena recordar sus pifias) y centra con toda comodidad para poner la asistencia.


Variantes sin resultados.


Cada vez que Juan Iturbe ha podido jugar con el club, (que no han sido muchas veces por causa de sus recurrentes lesiones) ha sido normal verlo cambiarse de banda. Al comenzar el partido, arrancó como volante por derecha tomando el lugar del suspendido Pablo Barrera, minutos después cambio de banda con Martín Rodríguez y minutos antes de terminar la primera mitad, Patiño cambió el sistema a un 4-1-3-2 (Ignacio Malcorra jugando por izquierda, Iturbe detrás de los puntas y Martín Rodríguez por derecha) lo que se tradujo en menos posesión del balón para Pumas y más trabajo para Andrés Iniestra como único hombre en la contención.


Para el segundo tiempo, David Patiño rectificó y puso de nuevo un 4-4-2 en el que minutos más tarde metió a David Cabrera para tener más posesión (que nunca ocurrió) y recorrió nuevamente a Ignacio Malcorra a su posición natural por izquierda (que no dio resultados). Finalmente, y ya desesperado, Patiño metió a Bryan Figueroa (que lo mejor que hizo fue tropezarse en un claro contragolpe) y recorrió a Malcorra (¿Se dan cuenta de cuantas veces cambió de posición en el partido?) a la tan criticada lateral izquierda.


¿Bruno Marioni, un revulsivo?


A pesar de ser un ídolo y referente del equipo; la llegada del “Barullo” a Pumas acarrea muchas dudas después de su inconsistente paso por Venados de Mérida. Si Marioni cambia de esquema táctico, trabaja en lo emocional, sienta a uno que otro jugador que ande en mal nivel (ya saben quién) y practica el balón parado; seguramente veremos mejoría en el equipo. Esperemos no se más de lo mismo.


Por lo mientras, Pumas es un equipo triste, sin profundidad, sin posesión, sin variantes e impreciso con las pocas llegadas que genera al frente.


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